El mapa de Piri Reis
Piri Reis, navegante turco del siglo XVI tuvo durante mucho tiempo en sus manos un mapa cartográfico de la zona del océano Atlántico. Un mapa como los cientos de mapas que las viejas potencias europeas manejabas diariamente en sus travesías por el Gran Mar.
A su derecha, perfectamente detallada la costa de Europa y de África, a su izquierda, las costas del Nuevo Mundo.
Nada extraño para un mapa que se ha datado en 1513. Nada extraño, salvo si observamos la parte inferior del mapa. En esta parte aparece ante nosotros la costa de la Antártida… Totalmente en roca viva, sin hielo, tal y como se calcula que se encontraba hace más de 10.000 años.
¿Cómo fue capaz de representar Piri Reis esta zona del planeta, en 1513, en el estado en el que se encontraba el gran continente helado hace esa cantidad de años?
No menos inquietante es el dato que nos indica que la Antártida no fue completamente explorada hasta entrado el siglo XX. ¿Cómo pudo Piri Reis dibujar ríos, montes e islas que llevan bajo el hielo tal cantidad de tiempo?.
¿Cuántos datos ya recogidos en la antigüedad se han perdido y hemos vuelto a recoger siglos después para, quién sabe, tal vez volver a parderlos?


Harrison Percy Fawcett, uno de los más grandes exploradores del siglo XX, obsesivo hasta lo fatal por encontrar las ruinas de la mítica Atlántida, portaba consigo un extraño ídolo de “unas diez pulgadas de altura, esculpido en un pedazo de basalto negro. Una figura con una placa en el pecho, en la que se observan ciertos caracteres. En sus tobillos también hay una pequeña placa, con caracteres similares. [...] Creo firmemente que proviene de una de las ciudades perdidas”.
Aenigma nace para dar luz a todos esos temas misteriosos, ocultos, olvidados bien por dejadez o bien por interés.
